¿Qué se esconde detrás de un seminograma?

QUÉ ES UN SEMINOGRAMA

La gran sofisticación de los instrumentos actuales permite que realicemos técnicas de reproducción asistida con unos pocos –muy pocos- espermatozoides. De hecho, con la técnica de microinyección espermática ICSI sólo se precisa un espermatozoide por cada óvulo que se cubre, con el único requisito de que este presente alguna movilidad –signo directo de su vitalidad- aunque esta no sea progresiva.

Obviamente, precisar pocos espermatozoides permite ofrecer una expectativa reproductiva a parejas que, de forma natural, no podrían reproducirse. Permite que varones con criptozoospermia o incluso con azoospermia (se obtienen espermatozoides directamente del tejido testicular) puedan ver cumplido su deseo de paternidad. Paralelamente, necesitar tan solo unos pocos espermatozoides para conseguir una gestación, también hizo que, poco a poco, decreciera el interés por conocer su funcionamiento, su fisiología y entender cuales eran las cualidades que le hacían fértil. El espermatozoide se convirtió en el gran olvidado de la fertilidad.

Sin embargo, en los últimos años se ha puesto en valor la importancia del estrés oxidativo como factor causal del daño espermático ya que altera la permeabilidad de su membrana celular, ocasionando la rotura de las cadenas de ADN y consecuentemente, la imposibilidad de conseguir embriones o de gestación evolutiva.

Por ello, para argumentar correctamente, primero intentaría responder a otra pregunta: ¿qué hay detrás de un espermatozoide?

Yo les respondería inmediatamente que detrás de un espermatozoide hay un hombre. Un varón con una “fábrica” regulada por una serie de funciones biológicas, unos tejidos y unos órganos que precisan un control endocrino, neurológico y vascular y también, un ser vivo movido por deseos, pulsiones y voluntades. El seminograma ofrece la posibilidad de acercarnos a todo ello, pero es solo una herramienta para el médico. Lo que el especialista en reproducción ofrece es un diagnóstico clínico y patológico, evaluando no sólo el número y la calidad de los espermatozoides sino los hábitos de vida, la posibles patologías que causan esta alteración, procurando no sólo que mejoren las posibilidades de gestación sino también, la salud general del varón, desde la empatía y la capacidad para comunicar resultados, soluciones, posibilidades y expectativas.

Decíamos que detrás de un espermatozoide hay un hombre. Y creo que la respuesta no es baladí. Lo digo porque detrás de una célula, como detrás de cualquier fluido corporal se esconde mucha información y si estamos atentos, si sabemos estudiar y fijarnos en cada uno de los aspectos de esas células y de esos fluidos, podremos conocer muy bien, no solo la capacidad reproductora de sus espermatozoides, sino también, de las glándulas que componen el aparato reproductor y del estado de salud del individuo.

Las alteraciones de la fertilidad se han constituido como uno de los principales problemas de salud reproductiva, y en especial en los países desarrollados, en los que el retraso voluntario del plan reproductivo ha determinado un incremento progresivo de la edad de la maternidad, al tiempo que un aumento de la incidencia de disfunciones reproductivas asociadas al envejecimiento germinal. La influencia de la edad del varón en la esterilidad es también patente. Se ha comprobado que disminuye a partir de los 35 años con una pendiente constante. Es decir que la fertilidad masculina (en la acepción demográfica) disminuye en torno a un 23% anual, comenzando a los 35 años.

Este hecho se suma a la disminución en la calidad seminal descrita en diferentes trabajos por numerosos autores, relacionada directamente con los hábitos de vida y el mundo industrializado. La influencia de los factores ambientales y el estilo de vida influye en la mayor frecuencia actual de esterilidad. La toxicidad derivada de la industrialización, de los vertidos tóxicos que permanecen en el subsuelo contaminando la cadena alimentaria, de las dioxinas y de los disruptores endocrinos estrogénicos, afectan evidentemente al desarrollo fetal masculino y a la formación y desarrollo del aparato genital masculino, alterando la correcta espermatogénesis y, por lo tanto, la calidad espermática.

¿Qué analizamos en un seminograma?

El seminograma es el análisis sistemático de los distintos componentes que forman el eyaculado. Constituye la prueba de laboratorio más importante para el estudio de la función reproductiva testicular. Por tanto, la principal indicación para realizar un seminograma es la evaluación del componente masculino en la subfertilidad o esterilidad conyugal. El resultado completa a la historia médica y a la exploración física y, en caso de salir alterado, puede dar lugar a plantear nuevas exploraciones complementarias.

Realizamos un análisis macroscópico, bioquímico y microscópico de los espermatozoides y del líquido seminal; con especial atención al recuento, la movilidad, la morfología y como decíamos, a la integridad de membranas y fragmentación del ADN espermático, así como a la presencia de radicales de estrés oxidativo. La interpretación de todos estos datos, junto a la historia clínica y la exploración del varón, nos permite intervenir sobre los hábitos de vida y las posibles patologías que causen las alteraciones espermáticas, y de esta forma, contribuir a que mejoren las posibilidades de gestación y la salud general del varón.

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